Paté de atún y mejillones

Con esta entrada abro una nueva categoría, de recetas de cocina. Esta primera es una receta popular, muy socorrida, muy fácil de hacer y muy rica. Os pongo en situación.

Estás tranquilamente en tu casa, casi es la hora de la cena, cuando ¡oh, sorpresa! te visitan unos familiares que no te han avisado y obviamente les tienes que dar de comer, pero no tienes prácticamente nada que ofrecerles. ¡Que no cunda el pánico! Tenemos varias opciones:

  1. Aprovechando la ocasión, llevarles a A Caldeira, así fijo que quedas muy bien con ellos y os ponéis todos como el kiko.
  2. A lo mejor estáis muy a gusto en casa, y con algo que prepares de entrante más lo que tenías para tí sería suficiente.
Paté de atún y mejillones

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A la primera opción se puede recurrir en cualquier momento, así que voy a pasar a la segunda. Es una receta muy sencilla que forma parte del recetario popular. Debo dar las gracias a Palmi y Ana, quienes tuvieron el buen tino de enseñármela.

Prácticamente lo que necesitáis es tener unas cuantas latas en la despensa y pan para poder untar (aunque si os soy sincera, yo me lo como hasta a cucharadas). He aquí la receta del paté de atún y mejillones (que si queréis quedar más finolis podéis llamarlo de frutos del mar, allá cada uno).

Ingredientes para el paté de atún y mejillones

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Ingredientes

Para unos 350 ml de producto:

  • 1 lata de atún en aceite (yo lo uso de oliva, pero supongo que vegetal también servirá) de 80 g aproximadamente (peso escurrido)
  • 2 latas de mejillones en escabeche de 70 g aproximadamente (peso escurrido)
  • 4 porciones de quesitos (si os preocupa el tema de las calorías, los hay light)

Qué mas necesitamos

  • Si las latas no son abre-fácil, 1 abrelatas
  • 1 batidora
  • 1 cuchara o 1 espátula
  • 1 bol para poder hacer la mezcla (la batidora necesita su espacio)
  • 1 bol para servir

Preparación

Cogemos un bol grande y echamos el atún escurrido, los mejillones con su salsa y los quesitos. Con la batidora mezclamos los ingredientes hasta conseguir una pasta homogénea. Distribuimos el paté resultante en un bol más pequeño para servir.

Et voilà! No me digáis que no es una gran receta: quedáis bien y con poco esfuerzo. Vale, no es pastel de cabracho, pero el trabajo que lleva también es mucho menor.

Espero que os haya gustado y que pueda tener más entradas del estilo. A ver si convenzo a la cocinera para que nos desvele alguno de sus trucos…

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