Los orígenes del Pulpeiro

Casa Boelle

Casa Boelle. Foto tomada en junio de 2011

Un 14 de enero de 1950, en esta casa de aldea y en medio de un hermoso paraje de la geografía lucense, limítrofe con el concejo asturiano de Pola de Allande, vino al mundo un niño que hoy en día se ha convertido en un conocido hostelero de Gijón. Jose María, pues este es su nombre, bromea a menudo con el hecho de que en aquella época ya tenían “teléfono” directo con el pueblo de enfrente (se comunicaban a voces).

Hijo de labradores, pasó su infancia trabajando en el campo. Cuando cumplió los 17 años, decidió emigrar a otras tierras para labrarse un futuro mejor. Recuerda bien la fecha: 17 de junio de 1967 es el día que llegó a Gijón, donde tuvo su primer contacto  con la hostelería  en el Bar el Muro, frente a la playa de San Lorenzo, convirtiéndola en su vocación.

Los 60 fueron tiempos difíciles, mucha gente decidió emigrar a Alemania y José María no fue una excepción. En 1969 decidió irse a la región de la Selva Negra, trabajando en hoteles cerca de Titisee y en Feldberg. De vez en cuando volvía de visita a España, y en unas de estas visitas conoció a Amparo, la que hoy en día es su mujer. Fueron estos amores los que consiguieron que en el año 1975 se estableciera definitivamente en Gijón.

Comenzó regentando La Venta Riojana, un mesón en el Llano. Posteriormente pasó unos años en el Bar Gil, en La Calzada, hasta que en el año 1985 se prendó de una panera en la Campa Torres, donde veía futuro a una pulpería, algo que por aquel entonces estaba poco visto. A pesar de que conocidos y familiares le aconsejaban en contra, José María decidió seguir adelante con el proyecto, y nunca pudo haber hecho mejor. Casi 27 años después el Restaurante A Caldeira sigue al pie del cañón,  convertido en un referente para todos aquellos amantes del pulpo en Gijón.

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